Hombre tímidos tuvieron esclavos. Colectiva, 8 Febrero 2024

 "Hombre tímidos tuvieron esclavos". Colectiva, 8 Febrero 2024. Eduardo Arroyuelo, Santiago Merino, Ismael Merla, Juanchi Nu. -Sonora 34 colonia Roma Norte, Cdmx. Bar Bengala.











Hombres Tímidos Tuvieron Esclavos. Eduardo Egea. (febrero 2024)

Jean-Michel Basquiat visitó Los Ángeles entre 1982-84 para alojarse en la casa de Larry Gagosian en Venice Beach y producir con la asistencia de Fred Hoffman una serie de serigrafías en gran formato, siendo dos de ellas expuestas en el West Beach Café en 1983. Es muy sugerente, ver arte de Basquiat montado en el comedor de un modesto restaurante, como si Jean-Michel fuera un inseguro joven artista quien apenas se inicia y comienza de manera despistada y equivoca su periplo de exposiciones; cuanto más, que una de las serigrafías de limitada edición expuestas en este Café, Untitled (Return of the Central Figure), 1983, fue subastada el 16 de noviembre del 2018 en Christie’s por USD 2,532,500.

Después de que Santiago Merino me contó esta historia sobre Basquiat y me mandó fotos sobre la curiosa exposición en ese Café, le comenté que me recordaba al proyecto de Paul Kremer, Great Art in Ugly Rooms, serie creada con medios digitales donde arte icónico del siglo XX es mostrado en las peores condiciones de contexto, museografía y conservación; siendo que más allá de ser “habitaciones feas”, los espacios elegidos por Kremer resultan entornos subversivos que descontextualizan al arte suprimiendo su aura icónica y mítica reputación de objetos casi sagrados, acción que al final subraya su potente verdad estética.


Estas referencias tienen un trasfondo más delicado y alarmante. En los últimos años, las draconianas desventajas laborales post neoliberales de la era Thatcher-Reagan impusieron la llegada del precariado, nueva clase social del proletariado, y que implica la explotación agudizada de los trabajadores después de la crisis de las hipotecas Subprime de septiembre del 2008, entorno en el que el arte ha pasado de ser una estrategia de inversión a un terreno de desigualdad laboral; debido a ello han surgido clases sociales dentro del propio mundo del arte donde encumbrados galerístas, curadores y coleccionistas acumulan poder y se la pasan viajando en avión, académicos al servicion de los anteriores realizan rutinaria investigación en arte con limitada repercusión y a la mayoría de los artistas se les escatima el mínimo pago. 

En México, después de la crisis que implicó la cancelación de la exposición de Hermann Nitsch durante 2015 en el Museo Jumex, se ha disparado la autocensura, la baja de calidad en el arte, siendo que los artistas Millennial han buscado una bobalicona aceptación del medio del arte contemporáneo a través de infantilizar su producción o al participar en las modas de arte objetual pseudo arqueológico, artesanal o etnográfico y una pintura figurativa, íntima y personal, irónica-cínica, nostálgica o confesional, pero sin memoria histórico-estética; tara paralela al surgimiento de pintura abstracta mediocre que resulta mero formalismo zombie o remedo del pasado.


Ismael Merla, artista quien se alejó temporalmente del mundo del arte pero ha seguido trabajando desafiando así el dominio del currículum sobre el arte y su genuino compromiso, Mazvyde Sakal, artista originaria de Klaipėda en Lituania, quien recién ha extendido su carrera artística de Londres a México enfrentándose a un incierto nuevo contexto; Eduardo Arroyuelo, experimentado actor quien en su ópera prima, dirigió la película, El Efecto Mandela (You Can't Always Get What You Want), 2021, revolucionando al modelo de financiación del cine en México y siendo laureado en 13 festivales en Cannes, Berlín, Europa del Este, Londres, India, Roma, Toronto, después de ser rechazado múltiples veces por el fondo estatal Eficine, y quien a pesar de lo logrado por su película sigue siendo todavía poco reconocido en México; y Santiago Merino, pintor con una pintura innovadora y depurada desarrollada en tres lustros y expuesta en museos, quien sorprendentemente, ha sido pasado por alto en galerías ceñidas a las modas y estándares que dicta el mercado.


El íntimo y acogedor entorno de un bar como el Bengala, emerge como una realidad paralela para estos cuatro artistas, ya que Santiago cura esta exposición a partir de inspirarse en el libro de la historiadora norteamericana, Annette Gordon-Reed, The Hemingses of Monticello: An American Family, del 2008, y donde en el capítulo Calculating the Odds (Calculando las Probabilidades), se menciona la relación entre el tercer presidente de los EU, Thomas Jefferson (1743-1826) y su esclava afroamericana Sally Hemings (c. 1773-1835), y con quien al parecer Jefferson tuvo seis hijos, entorno en el que se menciona, “Los hombres tímidos tenían esclavos tan seguramente como los hombres demasiado violentos también los poseían”, en un mundo paralelo, ¿Los hombres tímidos o violentos son igual a galerías, funcionarios, curadores, coleccionistas y los artistas igual a esclavos?.


Este sugerente paralelismo es desarrollado sutilmente por esta exposición, donde se insinúa como la diáspora de los artistas, el ninguneo al que son sujetos, el dominio tecnocrático del currículum sobre el arte y la obligación a tener éxito primero en el extranjero son la intuición que anuncia una severa crisis y cambios radicales en los paradigmas que rigen al arte y la cultura en México.

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