Montaña-Hombre-Humo/Museo de Arte Carrillo Gil/13sep2013
Montaña-Hombre-Humo.
Por un extenso periodo, de hecho durante todos los años -y seguramente
otros más- anotados en cada una de las piezas que ahora hospeda el gabinete de
papel y gráfica del MACG, con apuntes en cuadernos y libros de artista, dibujos
en hojas sueltas, muchos collages, muescas en placas de linoleo, y varias serigrafías,
Ismael Merla ha observado, confrontado, significado, trasladado, triturado y
pegado en papeles, esos tres mencionados distintivos que consigna
emblemáticamente la extension de su proceso artístico.
Distintivos además expresados –y urdídos, de una u otra manera- en la
palabra rauschenberg, parcialmente coincidente con el
apellido de aquél célebre vanguardista de la plástica moderna -Robert
Rauschenberg- que llevó a la técnica del collage a escalas inusitadas, y lo
mismo, trenzados con otros terminos en el idioma alemán.
raus significa fuera.
rauch es hechar humo.
rauschen se traduce como murmurar.
berg será montaña.
Para entonar las alegorías, agravar las nemotecnias, o confrontar un
eventual exorcismo, también en medio de distintos momentos de la ecuación visual
que Merla comparte, surge un sujeto encapuchado, acechando, probablemente
custodiando el ingreso a la montaña, ayudado por humo, el misterio nebuloso,
identificable en la caracterización de un superhéroe, o protagonista gótico que
las mitologías populares del siglo veinte acomodaron como paroxismo liberador
de adversidades, pero también de evasión de la realidad, que para el caso
particular, podría traducirse también en un proyecto de artificialidad, lo que
significa también en cualidad de haberse hecho por un humano.
Dice Merla: “es una transformación alquímica:
- montaña, o el mundo terrenal. donde se camina.
se nace…de donde tomamos la tierra y los pigmentos, y de donde nace el papel
por el árbol…
- hombre. el resultado, la semilla. el que camina
o trepa la montaña, el que baja de ella. El hombre que con sus manos escarba la
tierra. Hombre que mezcla agua y polvo para hacer muros y casas. El
hombre que huye, diminuto, ante el monstruo dormido: la montaña; el hombre que exhala
humo para sentirse superior a la montaña…
- humo. el cambio de estado, la transmutación, de solido a nada. Lineas
que bailan. El humo es dibujo efímero. El humo purificador. El hombre en llamas
se vuelve humo. y se disuelve, logra superar la tierra. Logra elevarse encima
de la montaña.”
El humo, me parece que tú, Ismael Merla, lo
encuentras preponderantemente sublimador, yo también lo veo así, pero también
puede ser contraproducente para su exhalador, sobre todo cuando lo rodea e
impide su visión. Este hombre, que puede ser cualquiera, pero podrías ser tú
también, vive el conflicto de la identidad del artista, incontrolablemente
expresándose y proyectándose, con el humo, pero al mismo tiempo, ahogándose por
sus emanaciones –supuestamente salvadoras del ego, con sus caracteres
providencialies- pero también distorsionantes, tóxicas y cegadoras.
Conjugándose en los despliegues de cierto ensalmo
en la frontera de la montaña y el infinito, recurrente en el artificio de
Merla, un cosmos de dibujos que comparten iconografía, acumulada
indistintamente en docenas y docenas de hojas con un torso, una estrella, una
boca, un sombrero, unos testículos, una taza, unos pulmones, una cruz, un
corazón, unos ojos..ésta es quizá también una especie de pronunciación sagrada
asociada a un lenguaje o escudo psicológico, con atributos similares a los de
la máscara del superhéroe.
La montaña también es el otro poder base cooptante de la
libertad...¿El hombre-artista está infinitamente reprimido por su condición
térrea, y se ve obligado a inventarse ser un héroe enmascarado al no poder ser
Dios, controlador de tierra y cielo?
Concluye el artista: “en las montañas existen laberintos,
y el reto para la ficción del personaje es salir de ahí, y a lo mejor evitarnos
ese caos. ¿Sobrevivira –o sobreviviremos?- el trance por su mediación, y
saldrá adelante la persona común? Ninguno; seremos otro.”


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