1996 Febrero / EXPO INDIVIDUAL/ El Desierto de la Soledad/ Eliseo Carranza

Febrero 1996
"EL DESIERTO DE LA SOLEDAD" ISMAEL MERLA COSIO
texto escrito por Eliseo Carranza para la invitación de expo individual en la Casa de la Cultura de Nuevo Leon

Como tantos lugares mencionados en las variadas páginas de la crítica o de la reseña. El Desierto de la Soledad resalta como el indispensable espacio para definir el tema que aparece una y otra vez en el arte de Ismael Merla.

Pero entendámonos bien. El nos invita a compartir su tajante visión de la realidad que lo envuelve, no se atiende a moldes, fomenta el distanciamiento para evitar falsas intimidades. Y todo ello lo logra con enorme eficacia. Pasearnos por entre la obra de Ismael es efectuar un recorrido desde alguno de los infinitos barrios de nuestra urbanidad decrépitamente moderna. En su visión no hay alegría ni respeto por las "voces" encontradas. La obra de Ismael se limita a registrar la dispersa cercanía tumultuosa. Visitar la obra es ir al encuentro de una verdad que, de tan evidente, no reconocemos: "los objetos están más cerca de lo que aparentan". Pero estos objetos, muchos creados por la inmensa vanidad del hombre, nacen enfermos y allí están, a nuestro alcance, decadentes y rugosos, cercanos y chorreantes. El ha comprendido que la realidad no sólo es línea y color, sino siluetas cansadas de tanta soledad.

Todo arte comunica algo. Para hacerlo necesita el empleo eficaz de una gramática. Ismael ha empezado por definir las regalas de su propio lenguaje, en cuyo centro vive, palpitante, la licuografía, es decir, la escritura oblícua que se corresponde en perfecta antítesis con el orden recto de las cosas. Ismael no obra por capricho, sino siguiendo el decadente ejemplo que el Monterrey Urbano le proporciona. El visitante distraído, ingenuo jamás escuchará la soledad murmurante tal y como Ismael la plasma en su obra. Es necesario alzar una advertencia: el desierto urbano de Monterrey dialoga discordante con la soledad más penosa. El espacio no significa nada. El tiempo no existe más allá de una simple textura. La caligrafía se desconoce. No se admiten concesiones a la realidad ni al espectador. La violencia agazapada en el desierto de la soledad muerde el arte de Ismael Merla. El no es juez. Es víctima.

Eliseo Carranza
Catedrático de la Facultad de Filosofía Y Letras de la U.A.N.L.

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