1998 Noviembre / Copy - Paste / Mario García Torres / El Norte
copy / paste
Por
Mario García Torres, Artista plástico
(07-Nov-1998).-
El copy/paste es una función digital que se usa en los programas para procesadores electrónicos. Esta sirve de tal manera que permite al usuario copiar fracciones de documentos y pegarlos en otros, de modo que cualquier persona dentro de un sistema tiene la posibilidad de apropiarse de un archivo al que se haya tenido acceso. Con esta herramienta, cualquiera está posibilitado a tomar el trabajo hecho por alguien más para reubicarlo en un documento personal. En las Artes este recurso se llama: Pastiche o apropiación.
Así, en las fronteras entre los diferentes procesos de comunicación como las Bellas Artes, las artes aplicadas o las decorativas, el uso de este recurso es evidente alrededor del mundo. Específicamente en nuestro entorno este fenómeno se puede ver en las diferentes muestras de arte que se exhiben, la música que se produce, así como en eventos que suceden en nuestra sociedad como las campañas publicitarias o las pasarelas de moda.
Un ejemplo tangible son las piezas bidimensionales y tridimensionales de Ismael Merla elaboradas a partir del uso de este recurso artístico. La mayoría de los elementos que componen las obras del expositor son seleccionados de piezas de otros materializadores, no estrictamente de artistas sino de productores comerciales o de otra índole. En algunas de las obras en exposición Merla conjunta pequeñas frases impresas de revistas y dibujos calcados de fotografías de revistas pornográficas, los cuales pega sobre reproducciones de obras de arte o sobre tarjetitas de lotería. De esta manera crea una nueva narrativa al tiempo que se apropia de lo hecho con anterioridad convirtiendo a los demás en su trabajadores.
Los representantes del copy/paste revaloran y reconstruyen los significados de los trabajos realizados por los otros. Así, en este complejo discurso de autenticidad de autoría, el artista plástico no sólo confunde a su público al presentar en su muestra originales y reproducciones con el mismo valor, sino que invierte los papeles y se autocopia al pegar y reunir varias de sus obras en un solo papel, bajo un mismo título.
De igual manera el trabajo musical del dúo regiomontano Plastilina Mosh posee estas características. Ya que componen sus canciones a partir de ôsamplearö y descomponer sonidos, los cuales se añadirán sobre algún tipo de arreglos, letra y melodía preconcebidos. Con sus composiciones de gusto intelectual y cursi, simultáneamente, proyectan atmósferas muy peculiares que dan fe de una sensibilidad para recoger y volver a unir selecciones de baja calidad auditiva similares a las de las película del Santo con sonidos de caricatura sátira noventera unidas o empalmadas a composiciones de piano melódico cercanas al órgano eléctrico de Juan Torres.
Otro ejemplo del uso de este recurso es la propuesta del grupo de diseño de moda Zaino Street Couture, quienes inclusive nombraron a su primer colección Pastiche 98, un conjunto de ropa donde todo era similar y distinto al mismo tiempo, donde los estilos y formas eran ten variadas que hasta parecieran tener concordancia entre ellas. En su último desfile, con el propósito de afirmar y opinar sobre la moda que es pertinente usar en la próxima temporada, los diseñadores presentaron un desfile con características que representa un gusto estético muy lejano a lo formal. Las prendas, con un sencillo y pegostioso gusto hacia el reuso y la chuchería, están hechas con telas y costuras así como con otros materiales sintéticos. El grupo ha convertido el trabajo de diseñador en una actitud de discurso de coleccionista amateur, quien elige diferentes objetos dentro de un mismo género sin ningún parámetro que el gusto personal.
La más reciente producción de Zaino consta de algunas prendas textiles diseñadas por ellos, otras más encontradas y unas pseudo-vestimentas hechas a partir de cinta adhesiva y plásticos de burbuja para empaque. Al contextualizar su colección de esta manera hacen evidente que su propuesta no es cada prenda como lo pensaría cualquiera que participa de una pasarela de moda, sino el perfomance mismo y el conjunto de objetos que han logrado reunir y la estética que ello representa.
Como un legitimador de este recurso en las artes, el Museo de Monterrey presentó la exposición de Francisco Larios, donde el autor reúne en sus obras pictóricas, objetos, recortes, papeles e influencias de pintores como Jean Michel Basquiat y Julian Schnabel, creando composiciones pastichescas con un gusto por lo infantil, lo señorial y el bad painting. Por ejemplo, la pieza Koan No.371 es una composición lograda pegando uno al lado de otro pequeños cuadros de pintura de colores, entre otros elementos como motivos infantiles, paisajes, tachones, estampitas y escritos religiosos. Pareciera que la pintura, al igual que los demás componentes, alguna vez formaran parte de trabajos de otros productores. Creando con esto una reflexión que alude a lo viejo y usado, dotando al conjunto de elementos con un nuevo significado. Con esta producción Larios demuestra que ha sabido retomar los eventos catalizadores de nuestro entorno para reubicarlos y con ellos volver a crear algo fresco con un sello muy particular de su autoría. Producidos atinadamente en el marco de un discurso pictórico abstracto, en el cual importa poco si los elementos son ositos, bonitos colores o recortes de papel para regalo, Larios convierte, junto con el espacio de exposición, a cada uno de los objetos en fracciones de obra de arte.
Es así cómo, mediante el copy/paste, igual que muchos otros recursos, los discursos entre las diferentes disciplinas de comunicación en nuestra Ciudad se entrelapan y hacen borrosas sus fronteras al tiempo que sucede en el resto del mundo. Restará que este fenómeno sea entendido y reflexionado por nuestros coterráneos para que los públicos de las diferentes disciplinas sean fusionados de la misma manera y sea para cada cual tan disfrutable, una propuesta pictórica, tanto como una solución escultórica, una composición musical o una de moda
Por
Mario García Torres, Artista plástico
(07-Nov-1998).-
El copy/paste es una función digital que se usa en los programas para procesadores electrónicos. Esta sirve de tal manera que permite al usuario copiar fracciones de documentos y pegarlos en otros, de modo que cualquier persona dentro de un sistema tiene la posibilidad de apropiarse de un archivo al que se haya tenido acceso. Con esta herramienta, cualquiera está posibilitado a tomar el trabajo hecho por alguien más para reubicarlo en un documento personal. En las Artes este recurso se llama: Pastiche o apropiación.
Así, en las fronteras entre los diferentes procesos de comunicación como las Bellas Artes, las artes aplicadas o las decorativas, el uso de este recurso es evidente alrededor del mundo. Específicamente en nuestro entorno este fenómeno se puede ver en las diferentes muestras de arte que se exhiben, la música que se produce, así como en eventos que suceden en nuestra sociedad como las campañas publicitarias o las pasarelas de moda.
Un ejemplo tangible son las piezas bidimensionales y tridimensionales de Ismael Merla elaboradas a partir del uso de este recurso artístico. La mayoría de los elementos que componen las obras del expositor son seleccionados de piezas de otros materializadores, no estrictamente de artistas sino de productores comerciales o de otra índole. En algunas de las obras en exposición Merla conjunta pequeñas frases impresas de revistas y dibujos calcados de fotografías de revistas pornográficas, los cuales pega sobre reproducciones de obras de arte o sobre tarjetitas de lotería. De esta manera crea una nueva narrativa al tiempo que se apropia de lo hecho con anterioridad convirtiendo a los demás en su trabajadores.
Los representantes del copy/paste revaloran y reconstruyen los significados de los trabajos realizados por los otros. Así, en este complejo discurso de autenticidad de autoría, el artista plástico no sólo confunde a su público al presentar en su muestra originales y reproducciones con el mismo valor, sino que invierte los papeles y se autocopia al pegar y reunir varias de sus obras en un solo papel, bajo un mismo título.
De igual manera el trabajo musical del dúo regiomontano Plastilina Mosh posee estas características. Ya que componen sus canciones a partir de ôsamplearö y descomponer sonidos, los cuales se añadirán sobre algún tipo de arreglos, letra y melodía preconcebidos. Con sus composiciones de gusto intelectual y cursi, simultáneamente, proyectan atmósferas muy peculiares que dan fe de una sensibilidad para recoger y volver a unir selecciones de baja calidad auditiva similares a las de las película del Santo con sonidos de caricatura sátira noventera unidas o empalmadas a composiciones de piano melódico cercanas al órgano eléctrico de Juan Torres.
Otro ejemplo del uso de este recurso es la propuesta del grupo de diseño de moda Zaino Street Couture, quienes inclusive nombraron a su primer colección Pastiche 98, un conjunto de ropa donde todo era similar y distinto al mismo tiempo, donde los estilos y formas eran ten variadas que hasta parecieran tener concordancia entre ellas. En su último desfile, con el propósito de afirmar y opinar sobre la moda que es pertinente usar en la próxima temporada, los diseñadores presentaron un desfile con características que representa un gusto estético muy lejano a lo formal. Las prendas, con un sencillo y pegostioso gusto hacia el reuso y la chuchería, están hechas con telas y costuras así como con otros materiales sintéticos. El grupo ha convertido el trabajo de diseñador en una actitud de discurso de coleccionista amateur, quien elige diferentes objetos dentro de un mismo género sin ningún parámetro que el gusto personal.
La más reciente producción de Zaino consta de algunas prendas textiles diseñadas por ellos, otras más encontradas y unas pseudo-vestimentas hechas a partir de cinta adhesiva y plásticos de burbuja para empaque. Al contextualizar su colección de esta manera hacen evidente que su propuesta no es cada prenda como lo pensaría cualquiera que participa de una pasarela de moda, sino el perfomance mismo y el conjunto de objetos que han logrado reunir y la estética que ello representa.
Como un legitimador de este recurso en las artes, el Museo de Monterrey presentó la exposición de Francisco Larios, donde el autor reúne en sus obras pictóricas, objetos, recortes, papeles e influencias de pintores como Jean Michel Basquiat y Julian Schnabel, creando composiciones pastichescas con un gusto por lo infantil, lo señorial y el bad painting. Por ejemplo, la pieza Koan No.371 es una composición lograda pegando uno al lado de otro pequeños cuadros de pintura de colores, entre otros elementos como motivos infantiles, paisajes, tachones, estampitas y escritos religiosos. Pareciera que la pintura, al igual que los demás componentes, alguna vez formaran parte de trabajos de otros productores. Creando con esto una reflexión que alude a lo viejo y usado, dotando al conjunto de elementos con un nuevo significado. Con esta producción Larios demuestra que ha sabido retomar los eventos catalizadores de nuestro entorno para reubicarlos y con ellos volver a crear algo fresco con un sello muy particular de su autoría. Producidos atinadamente en el marco de un discurso pictórico abstracto, en el cual importa poco si los elementos son ositos, bonitos colores o recortes de papel para regalo, Larios convierte, junto con el espacio de exposición, a cada uno de los objetos en fracciones de obra de arte.
Es así cómo, mediante el copy/paste, igual que muchos otros recursos, los discursos entre las diferentes disciplinas de comunicación en nuestra Ciudad se entrelapan y hacen borrosas sus fronteras al tiempo que sucede en el resto del mundo. Restará que este fenómeno sea entendido y reflexionado por nuestros coterráneos para que los públicos de las diferentes disciplinas sean fusionados de la misma manera y sea para cada cual tan disfrutable, una propuesta pictórica, tanto como una solución escultórica, una composición musical o una de moda

Comments