Ismael Merla en Café Arte FEB1994
Sigue la huella plástica de su padre
Juan Carlos Martínez
(18-febrero-1994).- Ismael Merla Cosío expone a partir de hoy en Café Arte lo que define como obra urbana de impacto orgánico Con una propuesta visual basada en elementos urbanos, Ismael Merla Cosío pisará las huellas de su padre con su primera exposición. Aunque le molesta el refrán de "Hijo de tigre, pintito", el joven de 17 años reconoce la influencia que en su vocación artística ha tenido el hecho de vivir desde la infancia entre las pinturas y obras del pintor Juan Carlos Merla. El joven Merla expondrá por vez primera en el Café Arte, con una selección de 17 obras en donde busca más el impacto visual que la trasmisión de un concepto ideológico. "Lo que busco es una expresión netamente visual, que sea más un impacto orgánico que mental", comenta Ismael. De hecho, fue en ese mismo lugar donde Juan Carlos Merla se inició con su primera exposición colectiva, y donde a partir de hoy a las 20:00 horas alojará la obra de su hijo. Las obras de Ismael están formadas por el ensamble de piezas de madera, piezas metálicas y recortes de revistas, en los cuales busca colores contrastantes y superficies rugosas y toscas, que el autor define como urbana. "Lo que predomina es ensamble con madera, podríamos llamarlo "estructopinturas"', explica. Este concepto visual citadino es lo único que lo une con la obra de su padre, la cual dice no gustarle del todo. "Su obra en general no me gusta mucho, es más por costumbre, lo he visto tantas veces que lo acepto", comenta. Ismael estima que ya tiene definido su estilo y manera de trabajar, a pesar de que acaba de entrar a la Licenciatura en Artes de la UDEM. El vivir entre las obras de su padre le facilitó el aprendizaje del arte, añade. El "rincón" del joven artista se encuentra en el mismo estudio de su padre, entre pinturas, maderas y música de Pearl Jam, en donde pasa las horas imaginando estructuras. Desde niño jugaba con las pinturas y entre los cuadros de Juan Carlos Merla, y entre esos divertimentos con pintura y madera, fue surgiendo casi sin querer la línea que actualmente lo define, recuerda. De hecho, agrega, su padre nunca le ordenó que pintara, sino que era él quien se acercaba al artista para pedirle algún consejo, y en varias ocasiones recibió un "espérate, estoy ocupado". "Mi padre nunca me presionó, los familiares sí porque tenían la idea de que como él era pintor, nosotros también lo íbamos a ser", indica. Cuando decidió ser pintor, hace algunos años, encontró que tenía ya definida la idea y el estilo de lo que sería su obra. "Cuando llegué al uso de la razón me di cuenta que había experimentado bastante, fue algo muy normal para mí, veo a la pintura como un trabajo disciplinado, tienes que estar pintando. "Pintar para mí siempre fue algo normal, no extraño como lo ve la mayoría de la gente", comenta. La sombra y la fama de su padre, dice, son un peso que considera positivo. "La cosa es rebasarlo si se puede, es para mí un reto, yo busco ser diferente al Juan Carlos Merla, que me reconozcan. "No me importa mucho lo que van a pensar o a decir, llega un momento cuando lo mencionan que me molesta, pero luego se me pasa con el trabajo aquí en el estudio", comenta Ismael. Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo
Fecha de publicación: 18-febrero-1994

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